LA CULTURA EN ANDALUCÍA: ¡ANDALUCES!, ¡LEVANTÉMONOS DE UNA VEZ!. Capítulo 12


Andalucía me gusta, es normal, es el lugar donde nací. Supongo que a todos nos pasa eso. Pero eso no significa que no pueda ser crítica con muchas de las cosas que ocurren aquí. Es más, lo creo una necesidad. Mirarse el ombligo nunca ha sido sinónimo de progreso.
No es discutible la riqueza de nuestro patrimonio histórico-artístico, ni las posibilidades que de él se derivan. La construcción de cultura, la gran cantidad de profesionales, artistas, pensadores, gestores culturales, etc. ¿Entonces, por qué nos encontramos en esta situación?.
                                
Bien, creo que debería primero, decir cuál es, en mi opinión, la situación a la que me refiero. Me parece realmente asombroso que, teniendo esta materia prima y personas formadas para poderla difundir, conservar, estudiar, nos encontremos con un éxodo extraordinario de profesionales. Yo la primera, ya que a falta de salidas profesionales aquí, he estado y estaré encantada de ir allí donde se me reconozca y se me necesite.
¿Por qué, por ejemplo, en el ámbito de los museos es imposible conseguir un trabajo?. Te sientes afortunado si consigues una beca de 3 meses en la que no te pagan, haces el trabajo de un profesional (no en prácticas, sino, en la mayoría de ocasiones, suples la falta de ese profesional) y que no tendrá continuidad, porque claro, somos muchos y siempre habrá alguien dispuesto a trabajar gratis. En ocasiones, hasta consigues un puesto, que estará por debajo de tu formación o en el que las condiciones laborales serán pésimas. Pero te prometen que tu oportunidad llegará. Y no, no llega. 
                                  
Y bien, podéis decirme “ésto ocurre en toda España”. Sí quizá, pero me resulta como poco curioso que, dejando al margen los museos a los que sólo se puede acceder aprobando una oposición, el resto están dirigidos y gestionados por profesionales de fuera. En principio no dudo de la valía de estos profesionales, aunque, ¿por qué no?, quizá deberíamos estudiar los casos. Lo resalto, porque me resulta muy significativo que ésto no sea una excepción, sino una constante en las instituciones museísticas. ¿Ejemplos?. No los creo necesarios, supongo que todos tenemos los nuestros en la cabeza…
                                    
Pero lo peor de todo no es eso. Lo más grave es que, al final, uno se acaba creyendo que todo lo de fuera es mejor. Que cualquier cosa que venga de más arriba de Despeñaperros, sólo por eso, ya es digna de que nos postremos. Estamos acostumbrados a ser siervos, a que los demás nos manden, nos digan qué y cómo, y nosotros obedecer. Y es que, no seremos reconocidos hasta que no nos reconozcamos nosotros. ¿Por qué estos complejos?, ¿por qué este sentimiento de inferioridad?.
Por otro lado, me aburre soberanamente la actitud de algunos andaluces culpando de todos nuestros males a los demás: el Gobierno autonómico, el central, Europa, EE. UU., o hasta a Dios “que nos dio esta maravillosa tierra, pero que nos hizo vagos”. ¡NO LO SOPORTO!. 
Y nos enfadamos por los tópicos que circulan sobre los andaluces: que si estamos todo el día con el fino y las sevillanas, que si somos unos beatos retrógrados, que si viva la Semana Santa y la Virgen del Rocío… ¿Estamos haciendo algo, cada uno de nosotros, por cambiar esa imagen?. Yo sí, o eso creo y espero. Por ello me duele darme cuenta de que muchos prefieren ser “la Juani” de esa serie horrorosa que era “Médico de familia”, a ser Lorca, María Zambrano o Falla.
Tenemos miedo de ser independientes. Poco a poco, van naciendo empresas e iniciativas culturales originales y de calidad, y aunque a trancas y barrancas, muchas van hacia delante. Podemos. Basta de excusas.
                                               
¿Y los que tienen la posibilidad de crear empleo?, los que tienen el poder adquisitivo para hacer de Andalucía un lugar próspero, con alternativas, ¿hacia dónde están mirando?. ¿Creen en sus conciudadanos?. Las administraciones públicas, ¿creen ellas o deciden dar a dedo los puestos relevantes en cultura, sin primero, sopesar el valor de los profesionales de forma igualitaria, democrática?.
Andalucía es una tierra extraordinaria, pero, mientras no seamos nosotros mismos los que nos valoremos, será difícil que lo hagan los demás.