LRM PERFORMANCE: MOVIMIENTO, MÚSICA Y CAPAS DE LUZ. Capítulo 21


Creo que soy de las pocas que ha tenido la oportunidad de asistir dos veces a la presentación del nuevo trabajo de LRM performance. Puedo decir, por ello, que he visto tomar forma al proyecto. Bueno, algo así. En cualquier caso, ha sido una suerte.
Trailer LRM
¿Cómo son las performances actuales?. Tras los años 60-70 donde las acciones iban cargadas de significados, reivindicaciones, transgresión, parecía que este tipo de manifestación artística se había sumergido en lo repetitivo, en la copia de fórmulas que habían tenido éxito, en lo aburrido. Las performances que en los 60 mostraban el cuerpo desnudo femenino como reivindicación del necesario paso mujer objeto-mujer sujeto, en su evolución hasta la actualidad, por su insistencia y carencia de un verdadero significado, habían reconvertido el cuerpo en reclamo: performance—>cuerpos desnudos (femeninos sobre todo)—>cuerpo objeto.

Lejos, muy lejos, de estos planteamientos se mueven ellos. La obra de LRM es una cuidada manifestación artística que incluye un elaborado montaje de luz, sonido y movimiento. Durante aproximadamente una hora, te adentras en una atmósfera extraña, ilusoria, de desasosiego que, sin embargo, sientes familiar. Tres personajes, no humanos, no animales, no máquinas o quizá, las 3 cosas, se mezclan y deambulan en un lugar (no lugar) en ocasiones desolador, a veces manso, siempre extraño. En la escena usan sonidos e instrumentos musicales/visuales procesados analógica y digitalmente así como prótesis para los movimientos, empastando las acciones con los elementos sonoros y visuales. Tu mente tiende a crear una historia: presentación, nudo, desenlace, pero los intentos se frustran, quedando las sensaciones, el desconcierto, la expectación. No quedas ajeno y eso es, justamente, lo que ellos pretenden.

Hablando con Berta, David y Maya, los componentes de LRM, entiendes que cada segundo de lo que se desarrolla ante ti, cada movimiento, sonido, material están pensados meticulosamente, al milímetro, ideados solamente para esta pieza, hasta el punto de tener que recorrer la ciudad buscando el plástico ideal, la máquina de humo exacta… Un trabajo durísimo hecho a base de mucho esfuerzo.
En nuestra escena contemporánea deberían “tener lugar” obras como éstas, trabajadas, pensadas, cuidadas. Aquí seguimos creando. Sólo necesitamos que tú nos mires.