RETRATOS DEL POMPIDOU Y GAULTIER: MIRANDO DENTRO PARA PLASMARLO FUERA. Capítulo 23


Ya hace unos meses que acudí a la primera visita privada para bloggers en la Fundación Mapfre Cultura, en su sede del Paseo de Recoletos (Madrid). La última cita fue el pasado jueves 22 de noviembre y las exposiciones a visitar “Retratos: Obras Maestras del Centre Pompidou” y “Jean Paul Gaultier. Universo de la Moda: de la Calle a las Estrellas” (ambas hasta el 6/1/2013). Como siempre, es un placer asistir acompañados por Paula y Javier y por diferentes guías, y da gusto comprobar que a la iniciativa cada vez se unen más bloggers.

Modigliani “Retrato de Dédie 1918

El Recorrido comenzó por la planta baja donde inicia la muestra de los retratos del Centre Pompidou. Esta exposición ha sido comisariada por Jean-Michel Bouhours (Centre Pompidou) y nos da una visión del género del retrato a lo largo del siglo XX. Está compuesta por 80 obras, principalmente pintura, aunque también cuenta con esculturas y dibujos. 

Brancusi “Musa Dormida” 1910

El sentido de la visita está diseñado cronológicamente pero, es interesante resaltar, que existen ejes transversales que la articulan, como por ejemplo: “la sala de las mujeres”. Comprobamos que el género del retrato sufre, a partir de la llegada de la fotografía, un cambio sustancial, pudiendo los artistas abandonar la copia fiel del modelo/naturaleza (mímesis) para dar rienda suelta a la subjetividad tanto del retratado como del propio artista. Se captarán rasgos psicológicos, se mostrarán todos los estratos sociales (prostitutas, trabajadores, artistas), se dejará salir la visión del artista, a veces crítica, del personaje que se retrata, representando la fealdad, en muchos casos.

Bacon “Autorretrato” 1971

Saura “Retrato Imaginario de Tintoretto” 1967

El gran peso de la exposición recae sobre las vanguardias históricas aunque se muestran obras fechadas hasta el año 2001.

El montaje es impecable, como siempre, pero me gustaría resaltar la iluminación que combina una luz ambiental, con la iluminación individual de cada pieza, sirviéndose de unos focos especiales que actúan con lentes parecidas a las de las cámaras de fotos. Éstas crean un efecto espectacular, consiguiendo que las  obras parezcan retroiluminadas, o quizá, proyectadas sobre la pared.

Currin “The Moroccan” 2001

Esta exposición tiene verdaderas obras maestras de grandísimos artistas, entre los que resaltaría a Modigliani, Picasso, Bacon, Tamara de Lempicka, Derain, Dubuffet, Saura, Giacometti, Currin, Brancusi…

Dubuffet “El Vigilante” 1972

Estamos hechos de mil ojos. La ilusión es el yo que pretende ser uno” Jean-Bertrand Portalis

Decir que, en un principio, la exposición de J. P. Gaultier no me llamaba especialmente la atención. ¡Qué equivocada estaba!.
Comisariada por Thierry-Maxime Loriot y coordinada por Paula Susaeta, todo en esta muestra es un despliegue de ingenio, imaginación, creatividad y medios. Si alguien dudaba de que las tareas de comisariado, montaje de exposiciones o la propia moda, podían ser obras de arte, en ella cualquier objeción se disuelve. ¿Espectacular? Sí, lo es, y además arriesga, comunica, entretiene, divierte (¡mucho!)… No puedo ocultar que disfruté como hacía mucho tiempo.

La retrospectiva, al contrario que la exposición de los retratos del Pompidou, no se organiza de forma cronológica, sino entorno a unos nudos temáticos que mezclan desde sus primeros diseños  prêt-à-porter, aún en materiales digamos “pobres”, con diseños de alta costura. En total más de 125 conjuntos que se acompañan con vídeos, bocetos, fotografías y obras (de A. Warhol o Cindy Sherman como algunas familiares del propio Gaultier) que nos meten de lleno en el universo creativo de este artista que sacó al mercado sus primeras prendas en 1976. Éstos nudos temáticos son: 
-La Odisea De J.P Gaultier

-El Tocador

-A flor de piel

-Punk Cancán

-Jungla Urbana

-Metrópoli

-Jean Paul Gaultier y Pedro Almodóvar


En cada uno de estos nudos los modelos siguen una lógica, un discurso. Nos encontramos con sus marineros. sirenas y vírgenes, la ropa interior sublimada y llevada al exterior, la colaboración de Jean Paul con el mundo de la música pop o la danza (todos tenemos en la cabeza los corsés con el pecho en forma de cono que hizo para Madonna y que la estrella luciría en diferentes tours), la influencia de las diversas tribus urbanas o la de culturas alejadas del mundo occidental.

Los maniquíes están vivos, nos hablan, Gaultier saluda al visitante, algunos hasta cantan y nos tiran besos. Cada sala, cada detalle está cuidado al milímetro, consiguiendo ambientes cambiantes, diferentes, desde un escaparate hasta una pasarela o un camerino. Cada tocado está realizado de forma artesanal por un pequeño negocio parisino que trabaja con el modisto, cada par de zapatos es único, como cada prenda del modisto, algunas de ellas, con más de 1000 horas de costura a mano…. Y así podríamos seguir hasta el infinito, pues la vista se pierde en la cantidad de pequeños y pensados objetos, obras, que ocupan cada espacio.

Como es normal, en la selección de obras se ha dado relevancia a esos modelos en los que el artista deja sentir la influencia española. Cuentan que aunque a él le horrorizaban los toros, cuando venía de vacaciones siendo un niño a España, procuraba ver los trajes de los toreros que tanto les fascinaban. Se expone, incluso, el osito de peluche al que hizo sus primeros diseños. ¡Ojó!, el sujetor cono ya lo diseñó con cartón para su osito Nana.

Sólo hay una cosa que no me gustó, y no fue exactamente de la muestra: ¡¡¡supe que algunas chaquetas y camisas de Kurt Cobain son creación de Jean Paul!!!! Lo siento, fue duro, destrozaron la imagen de mi ídolo adolescente ;).


Creo que hoy día la manera de vestirse es una forma de expresión artística. Lo que hacía Saint Laurent, por ejemplo, era arte con mayúsculas. El arte está en cómo se pone el atuendo completo. Fíjese en Jean Paul Gaultier; lo que él hace es realmente arte“. Andy Warhol

Cindy Sherman vestida por Gaultier  1983

Si queréis disfrutar de una exposición única, no dejéis de visitarla. El lugar es agradable, los trabajadores amables, y además, es gratuita la entrada. No hay excusas.
Muchas gracias y besos a Paula y Javier
Fotos cortesía de María Sanchez y Fundación Mapfre Cultura.