¡¿ARTE?!. Capítulo 31


Hay veces que escribimos cosas con intención de contar algo. Otras, la escritura se convierte en un desahogo, en una forma de soltar un montón de dudas y reflexiones que llevas dentro y que, al escribirlas, quizá puedas mirarlas desde fuera. Plantear preguntas más que buscar respuestas. Quizá las respuestas en algunos casos, no existan. Quizá sólo avancemos en la búsqueda planteando preguntas nuevas, o las viejas reformuladas.
Friedrich: El caminante sobre el mar de nubes

A lo largo de la historia se ha pretendido dar una definición al concepto ARTE. Filósofos, sociólogos historiadores, literatos, han dado su opinión sobre el tema. Yo no soy filósofa. Soy historiadora del arte y museóloga, y aunque he pretendido dar una definición, nunca lo he conseguido. Y me alegro, sería demasiada responsabilidad responder tajantemente a una pregunta que después de muchos siglos de pensamiento, sigue abierta.
Desde Platón, Hegel, Danto, muchas propuestas se han puesto sobre la mesa. Yo sacaría unos cuantos puntos claves en los que, creo, todos estamos de acuerdo:
-Es una creación humana.
-Es una creación “original”.
-Está vinculado a la realidad histórica y social donde se gesta.
-Es la materialización de una idea o concepto mediante unos procedimientos técnicos.
-La obra de arte contiene una gran dosis de subjetividad, no sólo en su creación, sino también, en su interpretación.
-El arte es un lenguaje y sirve para comunicar ideas, por lo tanto, contiene códigos que hay que conocer para poder descifrar el mensaje.
Bien, pues algo es algo, pero ésto no soluciona el problema. El arte toca sentimientos, emociones. No es una cuestión únicamente racional. ¿Es más arte aquel que más conmueve?.
Gina Pane: Azione Sentimentale

Para seguir adelante, creo que es necesario sacar a la luz varias cuestiones sobre lo que se ha venido considerando arte a lo largo de la historia.
Las definiciones que hemos aceptado como válidas para el concepto ARTE han sido dadas por hombres (género), blancos, occidentales y en estratos sociales privilegiados. No podemos perder ésto de vista ya que esta realidad tiene sus consecuencias:
-La exclusión de la mujer no sólo como creadora, sino como difusora, compradora, enseñante, etc. Es decir, su exclusión en el mundo del arte.
-La exclusión de otras etnias y razas en la definición y, por tanto, de sus posibles contribuciones.
-La exclusión de ciertos estratos sociales.
Por todo ésto, nos damos cuenta de que la historia del arte, tal y como aún hoy la estudiamos, es la historia de las creaciones de hombres blancos occidentales relacionados con los entes de poder.
Bien, pues así las cosas, quizá deberíamos replantearnos todas estas definiciones de arte. 
Tracey Emin: My Bed
Una vez dicho ésto, y quizá cortando por lo sano con definiciones, reflexionemos sobre lo que es arte en términos más banales y menos espirituales.
Desde siempre, el arte ha estado vinculado al poder en sus diferentes formas: político, religioso, económico.
Donde antes los chamanes, los líderes religiosos, los reyes y nobles, decidían quiénes eran los artistas y las obras que merecía ser coleccionadas, encumbrando a unos, y castigando al anonimato a otros, desde la entrada en escena del capitalismo, el escenario cambió aunque el resultado no tanto. Los reyes y la iglesia se cambiaron por los coleccionistas privados. Ellos son ahora los que dirigirán el rumbo del arte y éste se someterá a las leyes de la oferta y la demanda que le son propias.
El mercado es pues, el que decide qué es y qué no es arte. Lo que entra en el juego lo es. Lo que queda fuera no. Ello no significa que lo que está dentro sea menos artístico que lo que queda fuera, y a la inversa. Pongo un ejemplo que ilustra la situación:
Vincent Van Gogh, por todos conocido y aclamado como genio, nunca fue reconocido como tal en vida y mal vendía sus cuadros a duras penas. Será cuando el mercado, los coleccionistas y las instituciones lo valoren, cuando su obra será mundialmente considerada arte.
Bien, y la ¿Mona Lisa?. Imaginad que esta obra cumbre del arte mundial hubiera estado metida en la casa de unos pastores en las montañas y la “institución arte” no hubiera podido valorarla. ¿Sería arte?.
En la posmodernidad, donde las líneas entre clasificaciones, materiales, sentidos, etc se difuminan, resulta más difícil, aún si cabe, definir el arte, porque además, nos hace dudar de las definiciones que hasta ahora han sido dadas. Por ello y aunque fastidie, es aceptado (a regañadientes en muchas ocasiones) lo que el mercado dice, lo que él pone en la cima.Y es que la subjetividad a la hora de valorar lo artístico es tan amplia como personas hay en este mundo. Valorar cada definición individual de arte como posible es tan inabarcable y tan inasumible, que la necesidad de encuadrar nos deja en manos de algo tan poco emocional como es el mercado. 

Marcel Duchamp: Mona Lisa con bigote

No sé si con este artículo aclaré algo o lo he liado más. Yo sigo sin saber qué es arte, pero lo busco, y con bastante frecuencia, lo encuentro.
Este post no es más que lo que plantearé mañana en la mesa redonda en la que participo en Granada. El título, cómo no, es: ¿Qué es arte?