LA VIDA ES DOMINGO. Capítulo 4


  Hace un par de semanas tuve la suerte de asistir, en Granada, al espectáculo “Rooom” del grupo barcelonés “Standstill”.
                                  
                               
                            
  La banda, nacida en 1998 con Enric Montefusco al frente, ha ido creando un sonido propio, lleno de matices y de personalidad. Con sus 7 trabajos (entre LP’s y EP’s) han evolucionado desde el hardcore punk hasta un estilo de difícil clasificación, pues en su úlitmo disco (suma de 3 EP’s) “Adelante Bonaparte” podemos encontrar desde sonidos electrónicos hasta música de cámara, todo con un lenguaje original y personal. Una sencillez elaborada llena belleza. Se hace casi imposible, por ello, decir qué es lo que hacen ahora. Lo mejor es simplemente, escucharlo.
  Su contacto con las artes escénicas comenzó ya en 2004 cuando estrenaron el espectáculo “Desencuentros: Con miedo pero con hambre”, quedando así inaugurada su colaboración con el mundo del arte y el teatro alternativo. También han sido protagonistas de cortos y largos en los que se refleja su día a día como banda, sus conciertos y sus procesos creativos, como en “10 años y una zanahoria”, documental de 2007.
  Pero centrémonos en “Rooom”. Este espectáculo está basado en su último disco “Adelante Bonaparte” pero van más allá de un simple concierto, pues además de la música acompañan con una cuidada puesta en escena  y creaciones videoartísticas que van desde una estética del vídeo casero, hasta la más cuidada obra audiovisual. “Rooom” es una habitación, la de los Standstill, o quizá la de Bonaparte, protagonista del disco. 
  Bonaparte es cualquiera de nosotros, un héroe cotidiano y en los 3 EP’s que forman el disco, nos cuenta su historia. Una historia como la de cualquier persona de aquí y de ahora, que va desde los recuerdos de la niñez, la construcción de la personalidad propia, hasta la madurez, la creación de una familia, “la vida normal”.
                                   

  El primer capítulo (y EP) se titula “Algunos recuerdos significativos de B.”  Para adentrarnos en el mundo de Bonaparte, Standstill comienzan con la canción “Todos de pie (prefacio)” en la que nuestro protagonista reflexiona, el día de la muerte de su padre, sobre lo absurdo e hipócrita del funeral, y que dará como fruto un recorrido, en las siguientes canciones, por los recuerdos de su infacia y su familia. Las vídeocreaciones en esta primera parte, con un tinte de reportaje casero,  nos transportan por unas escenas familiares e íntimas.
                                   
  En el capítulo II “B. pasa de querer comerse el mundo a esconderse en un pequeña parcela”. Ya después de haber sido presentado, Bonaparte nos cuenta su juventud, que oscila entre la búsqueda de la personalidad propia, una huida hacia delante, y la depresión, la sensación de no pertenecer a un lugar concreto, los desengaños (amorosos y no). En palabras del protagonista “¡Otro desengaño más y me voy a lanzar al new age, y tomar por culo!!!” (de la canción “El resplandor”).
                                     
                                     
  En esta parte del show las imágenes han pasado a ser verdaderas creaciones, llenas de simbolismo, que nos meten de lleno en la historia, que nos la dibujan.
  El capítulo final, titulado “El corazón de B. despierta”, es un verdadero florecimiento, lleno de canciones tiernas y cariñosas. Bonaparte ha encontrado el amor, es suficientemente maduro para valorar el cariño de sus seres más allegados “Yo vivo en una ciudad que está enferma, y Barcelona sobrevivirá gracias a ELLA” (de la canción “Cuando ella toca el piano”). Es capaz de encontrar belleza y sentido a su existencia en la vida diaria, en el placer de sentirse querido y querer. Con este episodio, nuestro ya amigo, que ha formado una familia propia, nos abandona dejando la puerta abierta a la esperanza, haciéndonos ver que la vida de cualquiera es extraordinaria a pesar de sus bajadas y subidas. Nos hace sentir empatía con su persona y nos lleva a reflexionar sobre nuestra propia existencia.
                                       
  Si aún no he dicho que el “Rooom” me parece una auténtica obra de arte, lo diré ahora. No hace falta que conozcas los antecedentes de esta increíble banda. Incluso en el concierto, encontré madres que asistieron invitadas por sus hijos, y disfrutaron, se emocionaron como cualquiera de los que hemos seguido su trayectoria y tenemos todos sus discos.
  “Rooom” ha cosechado el éxito desde el principio y más de 12.000 personas ya lo han visto. Ha estado en cartel en lugares tan emblemáticos como El Círculo de Bellas Artes de Madrid. Es una experiencia para los sentidos. Las imágenes y la música forman un todo compacto, que emociona, que conmueve. Podría decir que tiene hasta sabor y tacto. No puede dejar indiferente pues la calidad del todo que es “Rooom” sobrepasa cualquier expectativa que tengas antes de entrar al espectáculo. Las críticas especializadas lo corroboran:
“Todo resulta emocionante e intenso. A eso se le llama transmitir” (Lino Portela, EL PAÍS)
“Pocas veces, muy pocas, un grupo de casa y posiblemente de fuera tampoco, ha tenido nunca la capacidad de hacernos temblar a la vez dos sentidos tan básicos como el de la oída y la vista” (Albert Puig, TIME OUT)
  Además, la banda propone una acción o proyecto colectivo desde su página oficial. Nos facilitan unos teléfonos para que cuando estemos en situaciones que nos hagan sentir la carencia de CARIÑO, RESPETO O ATENCIÓN, llamemos y dejemos nuestra experiencia, “como si pidieras ayuda a un super-héroe”.
  Pues, creo que está más que justificada mi admiración por esta banda y por los proyectos que llevan a cabo. Son verdaderos artistas multidisciplinares que nos invitan a participar en sus trabajos de forma activa, sensitiva, emocional.
  Mi vida está aún en el lunes, quizá como mucho, en el martes, pero llegará mi domingo. ¿El tuyo ha llegado ya?