ROSAS. Capítulo 54


Hace treinta años, en 1984, se presentaba por primera vez en España la coreografía “Rosas Danst Rosas” de la coreógrafa belga Anne Teresa De Keersmaeker. La ciudad elegida fue Granada. Cuando conocí este dato quise ser mayor, haber tenido en el 84 unos 15 o 20 años y no 4, y así haber podido disfrutar de ese maravilloso estreno.
Treinta años después, hace un par de domingos, “Rosas Danst Rosas” volvió a Granada y, por supuesto, no podía faltar. Mis lectores saben que hace años practiqué danza contemporánea pero esa base, digamos teórica, no la tengo. Hay que aprovechar la curiosidad. Un día por casualidad buscando vídeos de danza contemporánea, discubrí la película que, en 1997, Thierry De Mey realizó con diferentes elencos de bailarinas que, desde el estreno de la coreografía en 1983, la habían representado por todo el mundo. La localización y los escenarios, una vieja escuela técnica en Lovaina (Bélgica), son un genial acierto que contextualizan la coreografía de forma magistral.

 Rosas Danst Rosas, Film by Thierry De Mey, 1997

Anne Teresa De Keersmaeker, formada en la escuela MUDRA en Bélgica y en la New York Tisch School of  the Art, se convirtió desde muy joven en coreógrafa postmoderna de referencia gracias a su espectáculo “Rosas Danst Rosas”, que ya se se ha convertido en un clásico contemporáneo. Con apenas veinte años su tercera coreografía, la que le daría la fama internacional, se presentó en el Festival Kaaitheater de Bruselas. En ella, Anne Teresa bailaría junto a Fumiyo Ikeda, Michèle Anne De Mey y Adriana Borrielo. Los premios recibidos desde entonces y las magníficas críticas de medios entendidos, avalan la calidad de la pieza. El éxito conseguido con esta coreografía dará lugar a la creación de su propia compañía, llamada Rosas como no podía ser de otra manera. Todos estos años después, “Rosas Danst Rosas” sigue siendo uno de los puntos fuertes del programa.

“Un coreógrafo que te hace pensar y sentir a la vez, haciéndote consciente de ambos procesos al mismo tiempo, es difícil de encontrar. Anna Teresa De Keersmaeker, nacida en Bélgica en 1960, lo consigue. Tras alcanzar prominencia en el circuito escénico europeo durante los últimos cuatro años por un conjunto de piezas meticulosamente detallistas, ha sido descrita con frecuencia como una mezcla entre Lucinda Childs y Pina Bausch.”                                                                                       Anna Kisselgoff, The New York Times, 9/11/1986

 

 Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich, 1982
La pieza, dividida en cuatro partes o actos, resulta desde el primer momento hipnótica. Los movimientos repetidos infinidad de veces parecen convertirse en una especie de regla matemática, una fórmula mágica en la que cada cierto tiempo se introduce un “error” o variación, que a su vez, acaba convirtiéndose en nueva regla. Movimientos casi marciales, a veces violentos, que se mezclan con gestos cotidianos, humanos, conocidos, que desplazan la dureza y dan paso a la ternura. Las miradas que las cuatro bailarinas se dirigen y estampan en el público, nos conmueven. Consiguen que veamos no sólo a geniales bailarinas, también nos presentan a personas que quieren establecer complicidad con el público y que, de algún modo, lo hacen partícipe.Es una pieza que requiere de una concentración y una calidad técnica que asombra. Los movimientos sincronizados al máximo, totalmente definidos y medidos, se llenan de naturalidad al mismo tiempo que el espectáculo va avanzando. Ellas, que comienzan perfectamente peinadas, vestidas, impolutas, finalizan la pieza agotadas, con la respiración alterada, sudadas, despeinadas. No es casualidad. A Anne Teresa le interesa que el público sea consciente del esfuerzo que supone la danza. En la estricta coreografía hay incluso lugar para el error y para el descanso. El baile se hace real. Forma parte de las personas. No crea un mundo ajeno o fictício.

En el primer acto, el más serio, las bailarinas se deslizan por el suelo. No hay música, sólo el ruido de la propia sala y las respiraciones, suspiros y manotazos, que consiguen convertir en sonido.

En el segundo, para mí el mejor, colocan sillas de madera en diferentes planos. Aquí la música repetitiva, metálica y mimimalista que compusieron para la obra el mismo Thierry De Mey y Peter Vermeersch, define perfectamente los movimientos. Son la misma cosa.

En la tercera, las bailarinas ya en pie, juegan con los planos y las distancias, por supuesto sin olvidar nunca la geometría. La iluminación define esos planos, dirigiendo la mirada hacia la bailarina que introduce la variación.

El último acto, el cuarto, es la explosión del baile. Se usan las diagonáles, las distancias, los planos, incluso los círculos. La pieza se cierra con las bailarinas agotadas y removidas recordándonos los movimientos claves de la coreografía, ya casi sin aliento.

Una obra maestra de la danza contemporánea que va fluyendo ante ti y que finaliza en un climax que une a público y bailarinas. Te mantiene boquiabierta desde el inicio admirando cada detalle perfecto, cada respiración, cada movimiento violento o lleno de ternura.

La página web de “Rosas Danst Rosas” está totalmente en sintonía con la propia coreografía. Ofrece información, fotografías, vídeos en los que Anne Teresa te da la bienvenida o te explica los pasos, puedes descargarte la música gratuitamente, aprender la coreografía para después grabarte y compartirla con todos los demás en la propia web. ¡Fantástica iniciativa!

 

 De Boomhut danst Rosas

Finalizo con un consejo: si “Rosas Danst Rosas” pasa por vuestra ciudad, no os la perdáis.