Conclusiones #MuseosPro. Capítulo 61


Hace ya más de dos meses, el primer post lo escribimos días antes de Semana Santa, Almudena y yo nos pusimos manos a la obra con #MuseosPro. Y no solo nosotras, desde el primer momento la iniciativa ha sido colaborativa. Os consultamos sobre cada nueva acción a llevar a cabo, desde el hashtag, hasta la periodicidad de los debates. Desde el horario, hasta el nombre del proyecto. Por ello, #MuseosPro es de todos nosotros. Por nuestra parte, el trabajo, que ha sido mucho, consistió en darle forma y materializar la plataforma para que todos pudiéramos aportar.
#MuseosPro acaba aquí y mirando hacia atrás, valorando pros y contras, no puedo estar más contenta. Muchos días lo he odiado: más de diez horas delante del ordenador, cientos de correos con Almudena para acordar cualquier mínimo detalle, numerosas reuniones por skype entre nosotras y con nuestro patrocinador BAU app… Pero ahora, ya pasado, creo que ha sido verdaderamente enriquecedor. Para mí personalmente muchísimo. He aprendido a velocidad récord las labores básicas de community manager, a organizar ideológicamente una web, a gestionar los contenidos, a darle lógica a una idea que me pasó por la cabeza y lancé al aire durante la #MuseumWeek, sin saber que se convertiría en una colaboración en la que se implicarían tantos profesionales
 
Sé que hay detractores, nunca llueve a gusto de todos, pero por mi parte, aún sabiendo que existen cosas mejorables, estoy convencida de que hemos cumplido los objetivos que nos proponíamos: sacar a la luz las problemáticas que los trabajadores de museos y museólogos tenemos a la hora de trabajar o de buscar trabajo; aportar experiencias y reflexiones sobre temas como formación, contratación, etc; compartir visiones acerca de qué debería de ser el trabajo en un museo, cómo se debería distribuir, qué características debe tener un equipo de trabajo, cómo se debería configurar, qué perfiles debe contener, etc; hacer autocrítica, mirarnos a nosotros mismos para ser conscientes de nuestros fallos y poder corregirlos…
 
En todo esto, Almudena y yo hemos actuado como directoras de orquesta, poniendo por supuesto nuestro granito de arena en forma de opiniones, posts, experiencia y formación personal que pudiera, al compartirla, hacernos ver problemáticas o puntos fuertes de este ámbito. Pero no puedo estar más orgullosa de los posts escritos por nuestros colaboradores. A cuál mejor. Todos llenos de coherencia, ilusión y ganas de mejorar nuestro terreno de trabajo. Alimentándose los unos de los otros. Todos de todos. En mi opinión, no solo hemos cumplido con las expectativas: las hemos superado con creces. Hemos creado una red, y no una cualquiera. Esta red se basa en el respeto mutuo, en la profesionalidad, en las ganas de compartir para mejorar lo que es una situación común y verdaderamente preocupante. ¿No es para sentirse feliz?
 
La participación ha sido asombrosa: nos hemos movido entre los 1715 tuits del primer debate, el de mejores resultados, a los 570 del último, en el que se experimentó una caída considerable y que asocio a la temática del mismo y al cansancio tras un mes de colaboración y de trabajo voluntario. La transcendencia de los debates y de la iniciativa en general, ha sido muy considerable. Desde España hasta latinoamérica, profesionales, instituciones y empresas, se han unido en diferentes formas: dando difusión en sus perfiles, aportando textos, participando activamente en los debates.
 
Cómo no, también hay que valorar los resultados menos alentadores. Me refiero a la escasa participación de instituciones museísticas. Algunas de ellas han dado difusión al proyecto desde sus perfiles, cosa que agradezco de corazón, pero no han participado en los debates de forma significativa. Creo que en ello nosotros tenemos parte de culpa. El horario no era el más apropiado, ya que de 19 a 21 horas los CM’s ya han terminado su jornada laboral y nadie les puede exigir que se unan sacrificando horas de descanso. Pero es cierto que esto me deja un sabor agridulce. ¿Nos han leído? ¿Han escuchado nuestras preocupaciones, críticas y las diferentes soluciones que proponíamos? ¿Sacarán conclusiones de las mismas? Espero que sí. Tengo confianza en ello.
 
Como resumen, estos son los puntos claros que he sacado:
  • Un museo necesita personal cualificado en su propia área, con conocimientos básicos en museología (puesto que trabaja en un una institución con unas características propias) pero, lo más importante, con una mente abierta, preocupada en aprender, renovarse y colaborar.
  • El museo ideal debería contar con una estructura lo más horizontal posible, en la que los departamentos trabajen de forma transversal, enriqueciéndose los unos de los otros y evitando a toda costa el aislamiento.
  • Se necesita y debe promoverse por parte de la institución, la formación continua de sus trabajadores para estar al tanto de las últimas tendencias, estudios y modos de hacer.
  • Necesitamos formación específica de calidad y en contacto con la realidad. Profesores que tengan formación teórica y práctica, que estén al tanto de lo que ocurre en el momento presente y que formen a profesionales, no a ratones de biblioteca.
  • La sobreformación teórica como respuesta a la falta de salida profesional.
  • La universidad y los museos deberían establecer relaciones y acuerdos para que las prácticas y las necesidades que surjan desde la institución, sean cubiertas por la cantera que se está preparando.
  • Las prácticas formativas no son un trabajo. Los museos no deben valerse de ellas para suplir al profesional que no pueden (o no quieren) contratar. Deben comprometerse en formar a través del trabajo cotidiano.
  • Pedimos transparencia en procesos de contratación y de concesión de becas, en base a las necesidades del puesto y al currículum del candidato. Basta de puestos dados a dedo. Más aún si hablamos de museos públicos.
  • Aumento de la externalización de servicios, sea a empresas o autónomos, para cubrir plazas que deberían ser de acceso público y democrático. Normalmente estos servicios se entregan a dedo.
  • Sobrecarga de trabajo en un mismo profesional a causa de los recortes y/o la desviación de fondos.
  • Precarización del trabajo. Sueldos por debajo de la categoría profesional.
  • Personal sobreformado en puestos básicos con sueldos mínimos.
  • Adecuación de las oposiciones (que no salen desde 2009) a la realidad de los museos y de los profesionales que se están demandando. Procedimientos absolutamente obsoletos.
  • Redes de profesionales, como las asociaciones, que se comprometan con la sociedad, con los mismos profesionales, y que establezcan relaciones de cooperación con los museos. Para ello, necesitamos de compromisos reales y sólidos, de dentro hacia afuera y en sentido inverso.
  • Proliferación de redes espontáneas y virtuales que hay que fomentar y promover.
Por todo ello, en mi opinión, #MuseosPro ha servido para sacar a la luz nuestras preocupaciones, nuestras necesidades, nuestras ilusiones y nuestras posibles soluciones. Ha creado comunidad y ese es el mayor logro. Esta relación que hemos establecido, basada en la confianza, debería servir para sentar las bases del camino que queremos seguir y establecer acciones al respecto. Todavía no sabemos cómo. De momento el proyecto acaba aquí, pero seguimos con ganas de avanzar, de colaborar con vosotros y de seguir marcándonos retos conjuntos. La manera no se sabe aún. Es cuestión de ponernos a pensar entre todos.
Espero no dejarme nada en el tintero… Millones de gracias a todos los que, de una u otra forma, habéis participado. Ha sido un auténtico placer compartir tanto con vosotros.