MARINA ABRAMOVIĆ: LA PERFORMANCE COMO VIDA. Capítulo 60


Hace un par de semanas, cuando iba en tren camino de Valladolid, recibí una llamada del CACMálaga. Me invitaban a la inauguración de la próxima exposición del día 23 de mayo. La artista era Marina Abramović, incluso podría entrevistarla. Me dejó desconcertada y al principio incluso dudé de sí podría asistir. Tenía que moderar una mesa redonda en ConectaCultura de la Universidad de Valladolid, y creo que hasta que no pasó, no caí en la cuenta de la oportunidad que me estaban brindando. Recuerdo que le dije a mi familia: “¡es como entrevistar a los Beatles del arte contemporáneo!”.
Marina Abramović. Holding Emptiness. CAC Málaga
Llevo varios días dándole vueltas a este artículo. No quiero repetir lo que ya se ha dicho en periódicos y revistas, aunque no esté de más recordarlo. ¿Qué hace diferentes los artículos de un blog? Pues tener libertad para escribir y poder impregnar lo que escribes de la experiencia personal.
Marina, Nacida en Belgrado, Yugoslavia en 1946, ya desde pequeña fue una niña especial, marcada por una difícil relación con sus padres. Licenciada en BBAA en el 76 decidió marchar a Ámsterdam donde conocería a su compañero artístico y sentimental Ulay. Con él, y aunque ya se había iniciado en la performance realizando asombrosos trabajos en los que llegaba a lesionarse o poner en riesgo su integridad física, como la serie Rhythm (1974), alcanzaría reconocimiento insospechado. Ya desde sus primeras obras, Marina se preocupa por la interacción con el público, por integrar sus experiencias personales y su bagaje cultural en la obra, por dominar el dolor para ir más allá en la experiencia artística. Más allá, incluso, de su propio cuerpo a través de la concentración y del dominio mental de lo físico.

 

Marina Abramović y Ulay. Relation In Time, 1977. CAC Málaga.

Con Ulay llevará a cabo perfomances que se han convertido en clásicos de la disciplina. Como colofón y ruptura de la relación artística y profesional, desarrollarán la performance The Lovers. The Great Wall Walk (1988), en la que durante noventa días recorrieron la muralla china, cada uno desde un extremo para, al encontrarse en el punto acordado, decirse el adiós definitivo.

En solitario, esta artista no ha dejado de cosechar éxitos: la gran retrospectiva del MoMA The Artist is Present (2010) en la que durante 716 horas permaneció sentada mientras los espectadores iban sentándose enfrente y compartiendo miradas (energías); el documental biográfico rodado durante esa retrospectiva y titulado de la misma forma The Artist is Present (2012), dirigido por Matthew Akers y Jeff Dupre; la ópera Vida y Muerte de Marina Abramović en la que ella misma actuaba junto a otros rostros conocidos, siendo dirigida por Robert Wilson, en Madrid estrenada en el Teatro Real en 2012; la puesta en marcha del MAIMarina Abramović Institute en Nueva York, para el apoyo, investigación y difusión de la performance; colaboraciones, exposiciones, nuevas performances… Se puede decir, por ello, que la artista es sin duda una de las figuras clave en el arte contemporáneo, y que ha elevado la performance al reconocimiento internacional.
Las críticas a su trabajo existieron desde siempre. Como ella misma nos contó en la rueda de prensa, en los setenta era tachada de loca y sus trabajos no se consideraban arte por muchos críticos. Hoy por hoy, las críticas no han cesado, sobre todo después de su colaboración con Lady Gaga a la que impartió clases del Método Abramović. El vídeo resultado de estas clases se convirtió en viral en tiempo récord. ¿En qué consiste tal método? Ella nos lo explica mejor que nadie:
El Método Abramović entrena al público para la adquisición de habilidades que le permita observar performances de larga duración. El método expone el estado del performer al público y consiste en una serie de ejercicios para agudizar la experiencia física y mental del participante (1).

 

La exposición retrospectiva del CAC Málaga, titulada Holding Emptiness y comisariada por Fernando Francés, reúne una selección de vídeos, fotografías, instalaciones y dibujos, que nos ofrecen un recorrido por las obras más representativas de estos cuarenta años de creación de la artista. La muestra se podrá visitar hasta el próximo 31 de agosto.
Organizada en el espacio a modo de círculos concéntricos, en el interior encontramos sus piezas más antiguas, ya referentes de la performance, en la que el cuerpo es el protagonista. Fotografías de gran formato de piezas como Rhythm 4 (1975), Rhythm 10 (1973), Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful (1975) o Relation In time (1977), que realizó en su periodo artístico con Ulay, nos transportan a esas primeras experimentaciones en las que su cuerpo es la propia obra y la acción intenta provocar conexión y empatía con el espectador.

 

Marina Abramović. Rhythm 10, 1973. CAC Málaga.
El círculo exterior, más variado en formatos, nos recrea las obras más espirituales de Marina. Aquellas más recientes en las que el contacto con la naturaleza, las energías, con el yo interior tanto del espectador como de la propia artista, nos permiten interactuar de forma directa con la obra. Para ello, Marina elaboró unas instalaciones compuestas por camas y sillas como Beds For Human Use. Transitory Objects (2012), que nos ayudan a establecer relación con la energía de los minerales que ella misma extrajo de minas de Brasil y con sonidos procedentes de la naturaleza. Marina, que ha viajado por lugares exóticos y alejados de lo occidental en busca de chamanes y guías espirituales, se encuentra en un momento de regresión a lo esencial en el arte, en el ser, inspirándose para ello en los elementos más puros que conforman nuestro planeta. Las piezas de estos últimos años, en las que elimina lo superfluo usándolo solo como medio para establecer comunicación, son buena muestra de ello.
Marina Abramović. Beds For Human Use y serie With Eyes Closed I See Hapiness, 2012. CAC Málaga.
Este círculo se completa con series fotográficas de acciones como The Artist Is Present (2010), With Eyes Closed I See Hapiness (2012), dibujos del cuaderno de la artista de sus viajes por Brasil en los años noventa, o vídeos como Vanitas, de la serie La Cocina Homenaje a Santa Teresa (2009), pieza rodada en la cocina de la Universidad Laboral de Gijón.
Por todo ello, la exposición nos regala un completo viaje cronológico y espiritual por la obra de Marina Abramović.
Marina Abramović. The Artist Is Present, 2010. CAC Málaga.
¿Y cómo me sentí al conocerla? Normalmente una cree que cuando tenga enfrente a alguien a quien admiras, te sentirás tensa o desconcertada. Debo decir que no fue así. Marina apareció en la sala de exposiciones del CAC mientras prensa y bloggers nos dedicábamos a estudiarla con la mirada y a fotografiar cada pieza. Su presencia, al contrario de lo que había pensado, no me ponía nerviosa. Resultó ser familiar. Educada, amable y segura de sí misma, dirigió en todo momento el encuentro. Dónde y cómo quería ser fotografiada, qué obras le parecían más interesantes para posar, qué ritmo seguir… No cabe duda de que Marina tiene tablas, y eso, aunque parezca forzado, en este contexto se agradece.
Marina Abramović. Vanitas, 2009. CAC Málaga.
Más tarde, en el salón de actos durante la rueda de prensa, pude corroborar ciertas cosas:
-Las estrellas dejan poco lugar a la improvisación. La naturalidad apareció de manera puntual en la ronda de preguntas.
-Aunque ya hace tiempo que en mi cabeza circulaba esta idea, Marina no dejó lugar a dudas: no es una artista feminista. Para ella el arte no tiene género, es bueno o es malo, simplemente.
-No presta atención a las críticas. Si lo hubiera hecho, nunca hubiera podido ser la performer que hoy es. En su opinión, el arte está plagado de tabús. Ella los destruye a través de su trabajo.
-Hay una idea que provocó en mí una cantidad ingente de preguntas. Para Marina, el arte debe volver a los orígenes, a la naturaleza, a la esencia, por ello criticó duramente que se pagaran millones de dólares por piezas como For the Love of God de Damien Hirst. Esta crítica, con la que estoy de acuerdo, me deja sin embargo, algo confusa. ¿No es Marina un ejemplo de la artista mediática y eso revaloriza su obra? ¿A cuánto se están vendiendo sus fotografías, vídeos y piezas generadas por la performance? ¿Realiza sus performances gratuitamente? ¿Pierde el arte su esencia si se le estima un valor económico que alguien está dispuesto a pagar? ¿Es menos arte el arte que se vende? Todas estas preguntas darían pie a un arduo debate que no pudimos plantear ya que la rueda de prensa, gracias a la predisposición de la artista, se alargó más de una hora.

 

Marina Abramović. Ecstasy III, 2012. CAC Málaga.

 

El día fue avanzando y llegó la hora de la inauguración. Creo que no fui consciente de la repercusión mediática de Abramović, hasta ver la cola de fans en la puerta del centro de arte, deseosos de conocer a la estrella. Era tan larga que daba la vuelta a la manzana. Me imagino que al acto asistieron en torno a las dos mil personas. Algo sobrecogedor.
Cuando Marina entró en la sala, fue rodeada por tal cantidad de personas, que apenas la dejaban respirar. Los trabajadores del museo tuvieron que sacarla y refugiarla en la cafetería. Nunca había visto algo igual, y he asistido a numerosas inauguraciones en mi vida. Todo lo ocurrido daría para una reflexión cuidadosa.
Además de todo lo que os he contado, Marina tuvo la amabilidad de contestarme a unas preguntas. Mi idea no era indagar en asuntos personales, ni hacer preguntas en el sentido periodístico del término. Quería saber su opinión sobre asuntos más universales o genéricos, en relación con su idea personal del arte. He aquí el resultado:
Laura: ¿Por qué eligió la performance? ¿La performance es la vida, su vida? ¿Hay conceptos que sólo puedan transmitirse artísticamente a través de ella?
Marina Abramović: Es muy importante para un artista encontrar las herramientas adecuadas para expresarse a sí mismo. Tuve mucha suerte de encontrarlas tan pronto en mi vida , así que esa es la razón por la que he usado mi cuerpo como la principal herramienta en mi trabajo. Sí creo que hay ciertos conceptos que sólo se pueden expresar a través de la performance. Son aquellos en los que la obra pretende interactuar con el público, así como aquellos para los que el artista requiere de la energía del público para lograr su objetivo.
Laura: Siendo una figura artística a nivel internacional, habiendo creado tanto, ¿cuál considera que es su mayor aportación al mundo del arte?
Marina Abramović: En mi opinión, mis mayores contribuciones al mundo del arte son las siguientes: la introducción del concepto de performance de larga duración; la introducción de la idea de reperformance de larga duración en esta disciplina artística; contribuir a llevar el arte de la performance a los principales circuitos artísticos; y, finalmente, trabajar en la apertura del MAI, un instituto para la preservación del arte inmaterial y de la performance de larga duración, que también quiere dinamizar estas prácticas estableciendo relaciones con otros ámbitos de conocimiento, como la ciencia y la tecnología .
Laura: La performance, teniendo como herramienta y soporte el propio cuerpo, por ser capaz de establecer esa relación empática con el público ¿podría considerarse el arte más universal?
Marina Abramović: No podemos decir que la performance es la disciplina artística más universal. En el arte, cada artista elige la opción que mejor se adapta a la expresión y comunicación de su concepto artístico. No hay jerarquía aquí . Si me veo obligada a pensar en el arte en términos jerárquicos, siempre digo que la música es la forma más universal de arte, ya que es la más inmaterial .
Laura: ¿Cuál es la mayor ventaja de ser una estrella del mundo artístico? ¿Y el mayor inconveniente?
Marina Abramović: El éxito llegó muy lentamente a mi vida , así que no veo el “estrellato” como una desventaja. Pienso que tengo más responsabilidad, porque mi voz se puede escuchar a una escala mayor. Esto me permite que una comunidad más amplia de personas tomen conciencia de la performance, de otro modo no llegarían a saber de la existencia de la misma. De esta manera , soy capaz de guiar a jóvenes artistas interesados en el conocimiento de la performance como herramienta para su propia expresión.
Laura: En muchas ocasiones, las performances de artistas jóvenes nos traen recuerdos de aquellas de los años 70, incluso parecen reinterpretaciones, ¿está ya todo hecho en esta disciplina artística? ¿Es la performance un arte de futuro?
Marina Abramović: El arte de la performance no es un arte de futuro o de pasado. Esto es como querer decir que la pintura es el arte del pasado o para el futuro, cuando en realidad siempre ha existido en varias formas . A lo largo de la historia, los jóvenes artistas siempre se han inspirado en el pasado. Esto es natural y no debe ser castigado. Lo importante es que los artistas siempre asuman que se inspiran en otros y no recreen obras apropiándose de ellas, si no lo son. No podemos decir que se ha hecho todo en cualquier forma de arte, porque siempre hay nuevas formas de ver la realidad y de hacer consciente de ello a un público más amplio. En este caso, depende de la originalidad del artista para comunicar y expresar su propia visión personal.

 

Marina Abramović. Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful, 1975. CAC Málaga.
Y es que te guste o no la persona, la obra quedará como poso de una época y una disciplina artística tan compleja, y a la vez, tan humana, por tocar tan directamente el cuerpo y el alma.
Muchas gracias por la invitación y la amabilidad al CAC Málaga, a Gema y a Sara.

 

Notas:
1. Catálogo de la exposición Marina Abramović. Holding Emptiness. Ed. Gestión Cultural y Comunicación S.L.- CAC Málaga, 2014, p. 92.