¿POR QUÉ EL MUSEO DEBE SER SOCIAL? (II). Capítulo72


Tengo que confesar que el título de esta nueva entrada es un poco tramposo. No voy a dar razones para justificar el porqué un museo debe ser social como hice en aquel post de octubre. Y es porque, en mi opinión, que el museo sea social es algo tan obvio que no debería siquiera cuestionarse. De todas formas, seguramente volveré a retomar el asunto y habrá un “¿Por qué el museo debe ser social? III”. Es uno de los temas que más me motivan.
Este post, pues, lo que pretende es dar claves para poder esclarecer cuándo un museo no es social, e incluso, cuándo aún luciendo ese letrero en la entrada, no debería considerarse museo.

 

Para no dar lugar a confusión en conceptos, os facilito la definición de museo del ICOM, que muchos de vosotros conocéis tan bien como yo. Esta es la definición aceptada a nivel internacional que enmarca (o debería enmarcar) los deberes y relaciones que el museo establece con el patrimonio, con el visitante, con el marco legal, con la comunidad:
Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo.
Por lo tanto, aquí tenéis diez pistas de lo que un museo no es (o no debería ser):
-Un lugar pensado únicamente para el turista, que se gestiona con el dinero público de la comunidad que lo alberga.
-Un lugar pensado sólo para el entendido o el experto.
-Un lugar que vive de espaldas a la sociedad que lo acoge, que no escucha, que no atiende sus necesidades culturales.
-Un lugar en el que se obtenga una visión histórica fragmentada, sectaria, condicionada.
-Un lugar que es usado como lanzadera de profesionales del arte, la historia o la ciencia, o gestores de lo público, sirviendo sólo a los intereses de éstos mismos.
-Un almacén de obras de arte.
-Un lugar donde hacer negocio. No es un sitio en el que el dinero recaudado sirva para otra cosa distinta a mejorarlo como espacio de aprendizaje y conocimiento para todos.
-Un lugar en el que no se puedan expresar opiniones, plantear nuevos discursos, hacer crítica de la realidad.
-Un lugar que envíe mensajes elitistas y alejados de la sociedad.
-Un lugar del que tú no puedas formar parte.

 

Siempre es interesante y necesario refrescar la memoria.