PRÓLOGO


  Pienso que es de buena educación comenzar presentándome. Soy Laura Cano, licenciada en historia del arte y con máster en museología. He trabajado en museos de arte contemporáneo tanto en España como en el extranjero (Roma), ¡e incluso en alguno de ellos estaba contratada y me han pagado!!!. Tengo cursos, publicaciones especializadas, etc, etc pero ello no me ha servido aún para conseguir el trabajo al que aspiro. Soy feminista (aunque no de manual) y atea. Mis únicas guías espirituales son Louise Bourgeois (artista plástica), José Saramago (escritor) y Amelia Arenas (comisaria freelance que ha trabajado por todo el mundo preocupándose, sobre todo, por la trasmisión del arte contemporáneo al público no especializado). Amelia es la profesional que yo quisiera ser algún día, de hecho, de ella obtuve mi leit motiv: “¡Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor!”
  Por mi experiencia y CV, muchos podrían considerarme experta en arte contemporáneo y museos, pero nada más lejos de la realidad. Para mí, el que uno se llame a uno mismo experto es algo de una presunción espantosa, más porque, cada vez que profundizo en algún tema que me apasiona (museología crítica, arte feminista de los años 70, música punk, etc) encuentro que no sólo sé muy poquito, sino que hay además tantas personas de las que aprender que me parece estúpido por mi parte etiquetarme de esa manera. Creo que a mis 31 años, y después de todo, ¡siento saber menos de cualquier tema que nunca!. He tenido la suerte de trabajar y conocer a artistas de fama mundial en persona (Tracey Emin, Kara Walker, Yoshitomo Nara, Gormley, etc) y por mis manos han pasado y he realizado condition report de obras de Man Ray, Andy Warhol, Bill Viola, Vito Acconci, etc , hecho que me hace sentir orgullosísima pero por el enriquecimiento personal y la experiencia directa que he tenido, con ello, con el mundo del arte actual. En este mismo sentido, he vivido de cerca la parte oscura del mundo del museo. He podido ver intereses muy diferentes a los que de forma inocente, se les atribuyen a estas instituciones, al igual que la falta de objetividad a la hora de ser considerado de una u otra forma dentro de una institución (…). Por ello, y estando como están las cosas en este momento, me he decidido a prepararme oposiciones, algo que siempre dije que nunca haría, pero dadas las circunstancias, ha sido mi única opción. Como anécdota os contaré que un día se me ocurrió convertirme en artista conceptual: llenaría una sala con todas las cartas con membrete de museos e instituciones varias, rechazándome como becaria o empleada (eso sí, todas muy amables), y llamaría a la expo: “Todo aquello que nunca fui”.
  Después de las presentaciones, en mi opinión, no viene nada mal una declaración de intenciones. Para mi, el haber abierto este blog es una responsabilidad, pues no quiero hacer un corta y pega, o cambiar las palabras de artículos de “gente importante”. Así que decidirme a hacerlo ha sido de verdad, todo un parto. Lo que pretendo con “La caja revuelta” es tener un lugar en el que poder reflexionar sobre mis inquietudes profesionales, artísticas, museológicas, etc. Está abierto al debate y a la enseñanza. Y digo enseñanza, no sólo por aquellos amigos que me han animado mucho a hacerlo para así tener un contacto con el arte y aprender de mi (sí de mi, algo que me halaga y me llena de “orgullo y satisfacción”), sino también, por todo aquello que vuestras aportaciones, opiniones y críticas pueden aportar a mi visión de éstos temas. ¡Estoy segura que aprenderé mucho de vosotros!.
  Pues sin más, parece que hoy comienzo a ser bloggera, algo que aún no tengo muy claro en qué consiste pero que espero, iré descubriendo a partir de ahora.
¡Bienvenidos!.