Visiones Contemporáneas: Lois Patiño. Capítulo 83.


No sólo “ser de”, además “sentirse de”, ha llenado la creación artística de obras geniales. Hablar del entorno que uno habita, no desde el tópico, muy frecuentemente fraguado desde fuera, sino desde la visión personal, subjetiva, emotiva, poética y crítica es lo que hace el director de cine y videoartista gallego, Lois Patiño.

Nacido en Vigo en 1983, ha realizado estudios de psicología en la Universidad Complutense de Madrid y de cine en Madrid, Barcelona, Nueva York o Berlín, con cineastas y vídeoartístas como Joan Jonas, Víctor Erice o James Benning. Sus obras han sido expuestas/proyectadas en museos, centros de arte como MACBA (Barcelona), Casa Encendida (Madrid), Konstnarshuset (Estocolmo) o Galería Copperfield (Londres), y en festivales como Locarno, Toronto, Rotterdam, San Francisco, Les Rencontres Internationales (París), New York, Cali y un largo etcétera. Es difícil que Lois acuda a un festival en el que no reciba un premio o reconocimiento además del aplauso del público.

En él se han unido talento y creatividad. Influencias artísticas varias (desde la poesía a la pintura) que ha llevado a la imagen en movimiento creando un lenguaje pausado y muy propio, en el que la subjetividad, su mirada desde la distancia pero implicada, toca lo humano, es decir, lo universal.

Es por ello que Playtime ha decido llevarlo al DA2, Domus Artium de Salamanca, dentro del espacio que comisarían y dedican al audiovisual español: Visiones Contemporáneas. La intención de Enrique y Natalia Piñuel, los hermanos que están tras Playtime y que además de comisariados y proyectos de difusión, se dedican a las producción y distribución de piezas audiovisuales, es dar la relevancia que merecen los artistas dedicados al cine o al vídeo, y que son quizá menos conocidos y menos valorados que los demás. Muestra de que en España tenemos muy buen nivel de creación audiovisual es que Visiones Contemporáneas se ha dilatado en el tiempo, comenzó en 2013, cuando en un primer momento el proyecto estaba pensado para unos cuantos meses. Por allí han pasado artistas como Chus Domínguez, Víctor Iriarte, Laida Lertxundi o el colectivo Left Hand Rotation.

Tres son las piezas seleccionadas: Na Vibración (da Auga y da Terra, que forman un díptico, 2012), Montaña en Sombra (2012) y Noite Sem Distância (2015).

Podría decirse que esta selección de obras busca intencionadamente fijarse en el entorno natural, dotándolo de un protagonismo tal que, a excepción de Noite Sem Distância en la que los personajes (humanos) compartirán algo más el peso de la historia, llega a convertirse en el centro de todas las piezas. El paisaje está habitado pero el personaje principal de todas películas es la naturaleza, el contexto donde sucede la acción.

En Na Vibración da Auga y Na Vibración da Terra, Lois nos ofrece una visión lejana, en la distancia, de paisajes naturales que podríamos llamar primarios por mostrar elementos geográficos y geológicos en evolución: una gran cascada en el primer caso y paisajes volcánicos en el segundo. La forma en que las piezas se desarrollan crea un ambiente casi místico acompañado por los propios sonidos naturales, que nos transporta directamente a pinturas románticas de Turner o Friedrich.

Snow Storm: Hannibal and his Army Crossing the Alps exhibited 1812 Joseph Mallord William Turner 1775-1851 Accepted by the nation as part of the Turner Bequest 1856 http://www.tate.org.uk/art/work/N00490

William Turner, Anibal y su ejército cruzando los Alpes, 1812

No en vano, es frecuentemente relacionado con ellos y él reconoce su influencia. Como no, también ha sido criticado por el mismo motivo: “(…) estas influencias son no más que plantillas iconográficas llenas de tópicos estéticos”, pero, bajo mi punto de vista, el que se usen fórmulas de otras artes y de la propia (James Benning o Albert Serra también tratan la naturaleza de forma muy romántica) no determina el tópico pues este solo llegará a serlo cuando se utiliza de forma artificiosa, poco personal o forzada. En el caso de Na Vibración las composiciones fluyen, las imágenes transmiten espiritualidad, consiguiendo como los románticos hicieron, hacer de la naturaleza algo sublime. De hecho, en Na Vibración, la aparición de las personas nos incomoda, o quizá, nos hace repensar nuestra presencia dentro del espacio: la explotación turística que sufren los espacios naturales, que nos convierte en consumidores de experiencias que agotaremos y degradaremos al no respetar los ritmos propios del entorno. Un entorno que no deberíamos colonizar. Este díptico ofrece, desde la distancia, una lectura crítica, poética y sublime de ciertos lugares de la Tierra.

No voy a disimular que Montaña en Sombra es mi obra preferida de las elegidas para Visiones Contemporáneas. En ella, planos de estaciones de esquí de los Pirineos (Francia) y Siglufjordur (Islandia), tomadas a gran distancia (y altura) nos hacen ir y venir de lo absolutamente abstracto a lo real, sin perder en ningún momento un cierto toque mágico. Si en Na Vibración la referencia directa nos conducía a la pintura romántica, en Montaña en Sombra la mente nos lleva sin querer (¡al menos a mí!) a obras pictóricas más matéricas ya pertenecientes a mediados del siglo XX. Hablo del expesionismo abstracto o del informalismo. Por momentos, los planos pueden asemejarse a una de las Combustiones de Burri, aunque en este caso lejos de los colores intensos que él usaba, o podrían ser un Tàpies. Superficies rugosas y rasgadas que no abandonan el blanco y negro muy contrastado, con algunos toques de gris. Los patinadores dejan de ser personas y pasan a convertirse en gotas de óleo que se derraman por el lienzo para, un momento más tarde, volver a percatarnos de la realidad ayudados por el sonido en el que integra, no sólo la nieve al ser pisada, también la respiración de los esquiadores. El sentimiento de irrealidad lo acentúa la música que usada sólo unos pocos minutos hacia la mitad de la obra, siendo apenas unas cuantas notas, hace de Montaña en Sombra una pieza lírica. Podemos sentir como se funden sonido e imagen atrapándonos absolutamente.

 

Combustione BurriAlberto Burri, Combustione Plastica, 1956

 

Noite Sem Distância es la obra de mayor duración y la más reciente , de 2015. Con ella consiguió el Premio de la Crítica Camira, dentro de la sección Vanguardias de Filmadrid el pasado mes de junio. La película nos cuenta una historia de contrabando y de frontera: la que separa Galicia de Portugal. En este caso, al contrario que en las otras tres, sí hay narración, por lo que el paso del tiempo y las voces de los personajes son realmente importantes. Las escenas son en negativo con detalles de colores fuertes y en ellas los actores están inmóviles, congelados, o los movimientos son realmente calmados. A veces incluso tenemos que esforzarnos para distinguirlos del paisaje. Se esconden en él. El objetivo de Lois en esta película es mostrarnos un paisaje espectral que comparte protagonismo con las personas pero que no se deja conquistar. Si alguien está supeditado al otro, serán las personas y los animales a la naturaleza. Como fantasmas, los hombres nos narran todo el plan que tienen trazado para mover los productos con los que comercian ilegalmente de un lugar al otro de la frontera. Estas leyendas son de la gente del lugar, propias de esos pueblos, y los actores son los vecinos. Algunos de ellos revivieron experiencias propias. Una obra que juega con lo real, lo imaginado y lo posible.

Por todo lo que os he contado, os aconsejo que paséis por el DA2 de Salamanca para disfrutar de esta muestra. Si conocíais la obra de Lois, estoy segura que no hará falta que os insista. Y si aún no habéis podido disfrutar de ella en directo, no perdáis la oportunidad. Podéis visitarla hasta el día 18 de septiembre.