La Exposición Expandida. Sala 9. La ciudad como espacio de reivindicación a través del arte: la performance.


  Como ha quedado demostrado a través de las diferentes salas de la Exposición Expandida, la ciudad es, desde sus inicios, el lugar donde la persona se relaciona socialmente, comprende la realidad en todos sus aspectos, crea sus códigos de comportamiento, éticos, morales, etc. Por ello, la ciudad será además, donde se discute, se lucha, se critican conceptos que habían sido válidos hasta un determinado momento, para que sea ella misma,  la que avance hacia un nuevo código de comportamiento.

  A finales de los años 60 del siglo XX hubo un despertar de conciencias en la juventud de un mundo cada vez más globalizado. Acontecimientos históricos como la guerra de Vietnam consiguieron que estos jóvenes criticaran y pusieran en tela de juicio conceptos hasta entonces aceptados y que regían el comportamiento común. Es el nacimiento de los movimientos como el estudiantil, hippie, pacifista, el punk y el momento en el que saldrán a la palestra las reivindicaciones de los grupos minoritarios, los cuales, no se sentían representados en el espacio público, como los negros y chicanos en Estados Unidos, o las feministas.

Guerrilla Girls

  La mujer, tratada como minoría, no en número, claro está, pero sí en peso y representación social, alzó sus reivindicaciones contra la opresión machista que estaba sufriendo, no sólo en la escena pública, sino también, en el ámbito privado y familiar. Las feministas querían y quieren, cambiar la realidad desde sus más ancestrales y atrasados conceptos. Gritan que la sociedad patriarcal y los valores dados culturalmente a lo masculino y femenino están obsoletos. Es necesario  reinventar la realidad para que el ser humano, sin que importe el género, pueda desarrollar todo su potencial, sea en el ámbito público como en el privado. No buscan la supremacía femenina, sino la igualdad de géneros. En palabras de Celia Amorós, filósofa y teórica feminista:



  “Las mujeres tenemos todavía mucho que pensar y dar que pensar para salir del lugar de lo no-pensado. Del lugar del no-reconocimiento, de la no-reciprocidad, por tanto, de la violencia. El feminismo (….) es un proyecto de reconstrucción de la realidad social sobre la base de nuevos e insólitos pactos… Pactos donde lo pactado –y, por ende, lo excluido como sujeto activo del pacto– no fueran las propias mujeres como genérico. Una sociedad, en suma, no constituida por pactos patriarcales”.

  Las feministas usaron el arte como medio de transmisión, crítica y revisión de ideas. No es de extrañar la elección de la performance. Un medio de expresión artístico que era vanguardista y experimental en ese momento, y que tenía la virtud de hacer partícipe al público, de impactar, de transgredir, lo que iba en total consonancia con sus intenciones, siendo además, un arte efímero, realizado en un lugar e instante concretos, características que le hacían difícilmente institucionalizable. 

  Esto nos lleva a una paradoja: ¿se puede hacer una exposición de un arte “instantáneo”?. La respuesta es no, así que esta muestra, como las “reales”, usará las fotos y vídeos de esas acciones. La única cosa material que queda de ellas. Su recuerdo.

  Estas artistas abanderaron el lema feminista “lo personal es público”, y denunciaron en sus performances temas como la violación o el maltrato. También, como dueñas de su cuerpo y en total autonomía, lo alejaron del lastre del cuerpo-objeto sexual, para convertirlo en cuerpo-sujeto, transformarlo, e incluso mutilarlo. Mi cuerpo es mío y a través de él me libero de la condición de oprimida. En este sentido, la performance feminista diluye los límites con otras manifestaciones artísticas que, en aquel momento, eran también experimentales como la vídeo-creación o el body art.

  Las acciones tienen lugar en contextos urbanos, bien en la misma calle o en instituciones culturales, como universidades, galerías de arte o museos, siempre que éstos dieran libertad de actuación y significado.

                                           

                                                             Esther Ferrer “Se hace camino al andar” Río de Janeiro 2007

  Una de las máximas preocupaciones de estas creadoras es la interacción con el público, pues es la manera de hacerlos partícipes de sus denuncias, de transmitir sus ideas. Éste en ocasiones participará incluso sin saber que formaba parte de una obra de arte. Otras, el asistente comparte y apoya el discurso expuesto, colaborando activamente.

Emma Villanueva “Pasionaria” Ciudad de México 2002

  Deliberadamente las artistas feministas situaron sus obras en su experiencia social como mujeres y partieron de la aceptación de que la experiencia femenina es diferente a la de los hombres pero igualmente válida, aunque para ello, debían de redefinir la “identidad”. Se debía redefinir la palabra mujer, y no sólo como individualidad, sino como colectividad.

  Numerosas artistas han seguido esta senda. A continuación hablaremos de algunas de ellas. Sus obras van desde las acciones más críticas y radicales, hasta la poética de las imágenes, por ello, si bien podemos dividir estas performances en diferentes tipos, como las que denuncian abusos, las que son una búsqueda y reivindicación del yo individual, las que transforman el cuerpo y experimentan con él o las que realizan metáforas mujer-madre tierra, en muchas ocasiones será difícil de concretarlas en un solo grupo, ya que se pueden dar varios tipos en una sola obra, o bien, saltos de uno a otro en la producción artística de una misma mujer. Conviene señalar que algunas de las siguientes imágenes y vídeos pueden herir la sensibilidad del lector/espectador.





Marina Abramovic (Belgrado 1946): Se ha llamado a sí misma “la abuela de la performance”. Desde sus primeras obras, en los años 70, Marina investiga a través de su propio cuerpo sobre la esencia del “ser” y la conexión entre cuerpo y mente, llegando a automutilarse. Ha reflexionado sobre el hecho artístico, la obra y el artista. En sus performances la interacción con el público es primordial, en algunos casos, dejándose hacer por él a su antojo. Busca un método que a través del arte, haga a la gente más libre.

 “Rhythm 10” 1973 

                                                     “Art must be beautiful, Artist must be beautiful” 1975

“Rhythm 0” 1974

                                                            




Valie Export (Linz 1940): En sus comienzos artísticos colaboró con los accionistas vieneses a los que abandonó por considerar que sus performances perpetuaban la idea machista de inferioridad de la mujer. Sus acciones reclaman la libertad individual, la crítica a la sociedad patriarcal, la reinvención del rol femenino desde la libertad e igualdad con el hombre. Sus obras han sido de las más radicales, haciendo al público partícipe de ellas de forma inconsciente, corroborando e ironizando sobre los roles del macho dominante.

“Genital Panic” Múnich 1969

  En esta obra, Valie vestida de lo más punk, entraba en un cine X de Múnich, cargada con una metralleta en mano (símbolo fálico) y con la zona púbica al descubierto, gritando al público que había unos genitales femeninos disponibles y que podían hacer con ellos lo que quisieran:



  “Pasé de fila en fila, lentamente, mirándoles a la cara. No me movía de modo sensual. Cuando avanzaba de fila, la metralleta que llevaba colgada del hombro apuntaba a la cabeza de las personas sentadas en la fila anterior. Tenía miedo y no tenía ni idea de qué podían hacer. A medida que iba descendiendo por la platea, las personas que ocupaban las filas anteriores se levantaban y salían del cine. Fuera del contexto de la película, les resultaba totalmente distinto establecer una conexión con ese símbolo erótico” . Valie Export, entrevista con Ruth Askey 1981.

                                                                     “Touch cinema” Múnich 1968

  Acompañada por su pareja, Valie sale a la calle con el pecho desnudo metido en una caja con cortinas. Ambos animan a los transeúntes a meter las manos y tocar, pero sin mirar, como ciegos. La mujer es la que decide ser objeto e ironiza con las actitudes de los hombres que colaboran.

“Body configuration” Viena 1972-6
“Body configuration” Viena 1972-6



Suzanne Lacy (California 1945): Comenzó a trabajar en los 70 usando, desde la experimentación, la performance. Sus acciones están íntimamente relacionadas con la antropología, pues reivindica los intereses públicos de los grupos sociales con los que trabaja (mujeres, etnias, etc). Pretende hacer socialmente visibles a estas personas e indaga sobre la mejora de sus condiciones a través del arte de acción, por ello, la colaboración con el público es esencial. La denuncia de abusos machistas, la reflexión sobre el cuerpo femenino y cómo introducirlo en las esferas públicas y privadas, es uno de los temas recurrentes en su obra.

 
                                                     “In Mourning and In Rage” Los Ángles, 1977

 Delante del ayuntamiento de Los Ángeles, se llevó a cabo esta performance denunciando las 10 violaciones de un criminal que seguía suelto y la manipulación informativa de algunos medios.

“Crystal Quilt Project ” Minneapolis 1987

“Crystal Quilt Project ” Minneapolis 1987

  En este proyecto, Suzanne Lacy en colaboración con varias artistas, realizó un estudio que culminó el día de las madres. En una gran sala, 430 mujeres entorno a los sesenta años, conversaron de sus vivencias colocadas en sillas y mesas que dibujaban los motivos de un gran edredón.




Sigalit Landau (Jerusalén 1969): En esta artista multidisciplinar, su origen israelí deja una importante huella. En sus obras experimenta e investiga sobre las fronteras, no sólo geográficas, sino físicas y de identidad. Algunas de sus creaciones tocan de lleno el arte feminista, el accionismo vienés o el body art. La búsqueda de la concepción propia, de la individualidad, de la relación con el cuerpo (femenino) en lugares donde los conflictos bélicos anulan la personalidad, se convierte en poética y en transgresión a lo largo de su trayectoria.

 “Barbed Hula” Tel Aviv 2000
 “Barbed Hula” Tel Aviv 2000

                                           Ver la vídeo-performance “Barbed Hula” Sigalit Landau 2000

  “El comprometido acto de unir lazos entre vida y arte como un medio de comunicación directa acerca de las relaciones entre la identidad individual y colectiva, así como entre la experiencia personal y la situación sociopolítica de su país”. Katrin Steffen. Catálogo de “La Collection Nouveaux Médias”, Pompidou 2006.




Ana Mendieta (La Habana 1948- Nueva York 1985): Exiliada de su país en 1961, Ana vivirá y se formará como artista en Estados Unidos, donde tomó contacto con la performance, la vídeo-creación, la fotografía y el body art. El cuerpo de la mujer, el suyo propio, será la obsesión en sus obras. Sirviéndose de él denuncia el maltrato machista, el abuso, la violación, pero al mismo tiempo, es un templo sagrado, el origen de la vida. En sus creaciones se preocupa más por el proceso y el material (su cuerpo) que por el resultado estético. Sus acciones abarcan cualquier tipología de arte feminista: crítica a la sociedad patriarcal y la exclusión de minorías, experimentación corporal, búsqueda de la identidad, metáfora mujer-madre tierra. Su obra es poesía en imagen. Es la artista feminista total.

 “Untitled (body tracks)” 1982
 “Glass on Body” 1972

 “El árbol de la vida” e “Imagen de Yagul” años 70

“Rapes scenes” 1973
Film stills from “Untitled (Blood Sign #1)” 1974
  Hoy en día la performance, sea de índole feminista o no, parece haber perdido la frescura, la originalidad y la personalidad que tenía en estos primeros ejemplos. El haberse acomodado a un lenguaje ya creado, o quizá, el haber sido totalmente incluido dentro de las instituciones artísticas, ha supuesto que se repitan fórmulas, estéticas, significados y contenidos, dando como resultado un arte frío, que deja en ocasiones, con la sensación de vacío. Como en todo, tenemos ejemplos que demuestran que todavía se puede seguir investigando, innovando, reinventando. El colectivo artístico multidisciplinar LRM performance (página oficial de LRM performance), continúa bebiendo de los grandes del arte de acción, pero al mismo tiempo, abren sus experiencias hacia un lenguaje propio, cuidado, elaborado (ir al canal vimeo de LRM performance).
  Las feministas de los años 60 y 70, querían cambiar la realidad. ¿Lo consiguieron?. Miremos a nuestro alrededor: mujeres asesinadas por sus maridos casi a diario; otras que, aún teniendo trabajo, su jornada laboral no acaba cuando salen de él, sino que llegan a casa y vuelta a empezar, pues las tareas domésticas siguen siendo “una cosa de mujeres”; mujeres que cobramos menos por hacer mismo trabajo que un hombre, etc. ¿Y en el mundo del arte?. Hemos hablado hasta ahora desde el punto de vista de las creadoras, pero ¿y en el de la gestión?, ¿en los museos y galerías?, ¿en la enseñanza artística universitaria?, ¿se nos ha incluido dentro de la historia del arte o de cualquier otra historia?. Sí, es cierto que en plantilla suele haber más mujeres que hombres, pero ¿en los puestos de responsabilidad?. ¿Quiénes son las cabezas visibles de este mundo del arte?.
  Ser feminista es simplemente aplicar la lógica, el sentido común. Y por supuesto, no es una cosa únicamente de mujeres, sino de la sociedad en su conjunto. No hace falta militar, solamente ser conscientes (hombres y mujeres) de lo que valemos, de que tenemos una voz que nadie debe acallar sea cual sea nuestro ámbito.
  En el manifiesto “Riot Grrrl” (bandas punk feministas), se dice:



  “Ser riot es hacer, pensar…como una mujer que quiere hacer valer sus derechos, que demuestra al mundo lo que sabe y, sobre todas las cosas, lucha”.


Bikini Kill “ Rebel girl”